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La escucha activa: comprender al otro

Muchas veces los malentendidos o las discusiones con otras personas empiezan con un fallo que es cada vez más habitual: no prestamos atención a lo que la otra persona nos dice. Además, con las nuevas tecnologías este problema se ha acentuado, pues el uso de aplicaciones como WhatsApp, en la que conversamos con otro u otros en grupo sin esperar la réplica, hace que entremos en una dinámica de pensar nuestras respuestas sin escuchar lo que el otro nos dice.

Así que se puede decir que hoy día, escuchar se ha convertido en un reto.

Y para poder superarlo, disponemos de un herramienta eficaz que hay que aprender a utilizar: la escucha activa o empática. A través de ella podemos relacionarnos adecuadamente con los demás y aprender de nuestros errores, mejorando como personas y ayudando a los otros a sentirse bien al ser escuchados de manera correcta. Si estás interesado en aplicar esta técnica de escucha activa, nuestro equipo de psicólogos puede ayudarte de manera individual o a los trabajadores de una empresa para mejorar el funcionamiento de la oficina.

La escucha empática consiste en escuchar a la otra persona sin prejuicios, poniéndonos en su lugar, es decir, aplicando la empatía, pensar cómo se debe sentir esa persona para entender completamente cómo se siente. Este tipo de escucha sirve para comprender los sentimientos o emociones de una persona a través de sus palabras y gesticulación, respetando sus ideas sin imponer nuestras opiniones o punto de vista.

Escuchar con empatía sirve para crear relaciones sanas, adaptarnos a posibles cambios diarios y anticiparnos a las necesidades de quienes nos rodean. De la misma manera, es positivo para nosotros mismos porque nos ayuda a mejorar en aspectos personales, emocionales y conductuales. En definitiva, contribuye a lograr una mejor versión de nosotros mismos.

Además, la escucha empática nos brinda la oportunidad de adoptar otros puntos de vista, enriqueciendo nuestra filosofía de vida y nuestro crecimiento personal. También contribuye a dejar de lado el ego para buscar cosas en común con los demás, así como entender cómo influyen las emociones a los que nos rodean. Por otro lado, nos ayuda a cuestionar nuestras ideas y a reflexionar sobre la forma en la que vemos el mundo. También nos permite cambiar la opinión preconcebida sobre otras personas, evitando los prejuicios.

Escuchar es la parte activa y más importante del proceso comunicativo, por lo que desde Gomermedi te damos algunos consejos para que puedas poner en práctica la escucha empática:

Lo primero es no distraerse, ya que para empatizar y comprender lo que nos explica la otra persona debemos focalizar toda nuestra atención en ello. Por eso, evita todas las distracciones, como el móvil, ya que la otra persona se molestará si te está diciendo algo y estás pendiente de algún objeto, como pueda ser el móvil.

El contacto visual es básico durante la conversación. Los ojos son el medio directo para conectar con los demás, ya que la mirada centra la atención y contribuye a que el proceso comunicativo sea auténtico.

Asentir, es un pequeño gesto que refuerza la sensación de que la persona está siendo escuchada y que tú estás prestándole atención, lo que ayudará a que la otra persona esté más predispuesta a seguir conversando. También es básico evitar interrupciones, pues si una persona está tratando de transmitirte una idea, supone un esfuerzo que debes respetar, y una vez haya terminado su exposición y la hayas entendido completamente, puedes dar la réplica para que todo fluya con normalidad y sin malentendidos e incomodidades. Si tenemos que decir algo importante, es mejor guardarlo para decirlo cuando termine la otra persona. De esta manera, respetamos el ritmo de la conversación.

Si crees que necesitas aprender a desarrollar la escucha activa para ti o para implantarla en tu trabajo, nuestros equipo de psicólogos de Gomermedi te mostrarán cómo llevarla a cabo, para que la comunicación con los demás sea correcta, agradable y con sentido. Llámanos y hablemos, te escucharemos activamente.

 


El síndrome del cascanueces

El síndrome de Nutcracker o del cascanueces es una enfermedad rara que se produce por la compresión de la vena renal izquierda entre la aorta abdominal y la arteria mesentérica superior. Este tipo de enfermedad se da con mayor frecuencia en personas de avanzada edad, y afecta más a mujeres que a hombres. 

Se identifican tres tipos de síndrome del cascanueces:

Síndrome del cascanueces o de Nutcracker anterior: es el más habitual, cuando la compresión de la vena renal izquierda se produce por la parte de la arteria aorta y la mesentérica.
Síndrome del cascanueces posterior: la vena renal queda atrapada y comprimida entre la columna vertebral y una de las dos arterias.
Síndrome del cascanueces combinado: el menos frecuente, donde la vena renal izquierda queda pinzada en su rama anterior por las dos arterias, mientras que la posterior se queda pinzada entre la columna vertebral y la aorta.

Aunque benigna y sin grandes complicaciones, este tipo de enfermedad puede complicarse a nivel renal, y puede ser muy invalidante e incluso conllevar la vida del paciente. Una situación que podría darse es que, si hay un sangrado recurrente y regular, el paciente podría sufrir anemia, aparecer nefropatías e incluso alterarse la presión sanguínea y arterial.

Los síntomas del síndrome del cascanueces son ginecológicos o urológicos. Dentro de los síntomas urológicos están: hematuria macroscópica o microscópica unilateral, es decir, visible en la orina o en el microscopio. Varices en las piernas. Dolor abdominal en el lado izquierdo y varicocele.

Entre los síntomas ginecológicos podemos encontrar: disregulación del ciclo menstrual, dolor poscoital, dispareunia, dolor en el abdomen bajo, disuria, varices pélvicas, de glúteos, vulvares o en los muslos y trastornos emocionales

El diagnóstico debe ser muy meticuloso, por eso nuestros especialistas hacen una historia clínica detallada del paciente. Además, se deben hacer pruebas complementarias que pueden ser de gran ayuda, como una ecografía doppler, una tomografía computerizada (TC) del abdomen con contraste, una cistoscopia, una urografía intravenosa, una cistourétero-renoscopia, una manometría de la VRI, una angiorresonancia y una flebografía.



El síntoma más claro para acudir a nuestros especialistas es cuando en la micción apreciamos que aparece sangre en la orina. No están claras las causas, pero podría producirse por alteraciones a nivel embrionario. En niños, a veces puede producirse ante los cambios propios del crecimiento en el cuerpo. En adultos, existen diversas hipótesis al respecto:

- Anomalías como duplicaciones de la vena renal.
- Presencia de tumores o inflamaciones que empujen las arterias, de manera que comprimen la vena renal izquierda.
- Una masa corporal demasiado baja (la grasa de esta zona hace que haya más espacio entre ambas arterias).
- Hiperlordosis o algún problema en referencia a la posición de los riñones ante cambios de postura.
Como ya hemos comentado anteriormente es una enfermedad benigna, pero en algunos casos sí será necesaria alguna intervención, normalmente de tipo quirúrgico. Entre las operaciones más comunes está la implantación de un stent intravascular o extravascular, que es un dispositivo que permite mantener abierto el vaso afectado. Si hay un sangrado renal muy grande pueden llegar a ser necesarias transfusiones de sangre. En otros casos extremos puede requerir un trasplante de riñón o un bypass en la vena renal.

 

Nuestros especialistas en cirugía vascular, así como nuestros urólogos y ginecólogos pueden diagnosticar esta patología en caso de que tengas dudas ante cualquiera de los síntomas que hemos descrito. Contacta con tu centro Gomermedi si necesitas una exploración y diagnóstico profesional y con garantías. 

 


El COVID19 y la salud mental

La pandemia que venimos padeciendo desde hace ya dos años ha afectado a muchos aspectos de nuestra vida, también a la salud mental en diferente grado y en diferentes grupos de edad. Y no solo por el hecho del confinamiento o la ruptura de la normalidad habitual. Algunas personas que han sufrido la COVID19, después de tres meses de haber sido diagnosticadas con la infección, han padecido algún trastorno psiquiátrico que no habían sufrido antes, presentando síntomas tanto somáticos como psiquiátricos (fatiga, cansancio, dolor articular, parestesias, migraña, falta de energía, insomnio, tristeza, labilidad...) Y es que la pandemia ha cambiado la manera en que vivimos nuestra vida, pues genera incertidumbre, provoca rutinas diarias alteradas, presiones económicas, y aislamiento social. Tenemos la preocupación por enfermar, por cuánto tiempo durará la pandemia, por si nuestro trabajo se verá afectado, y qué nos deparará el futuro. El exceso de información, los rumores y la información errónea pueden hacer que nos sintamos sin control y que no tengamos claro qué hacer.

La crisis aún perdura con nuevas variantes y situaciones estresantes como las vacunas de refuerzo o el confinamiento de los más pequeños o su vacunación. Toda la sociedad, en mayor o en menor grado, ha estado sometida a una serie de hechos que han puesto a prueba su capacidad emocional, de contención y resiliencia. Cada cuál lo ha encarado de la forma que mejor ha sabido o que mejor ha podido, con efectos desiguales. Todos estos días de tensión han repercutido en la salud mental de todos, tanto en aquellas personas que ya acudían a especialistas por diferentes afecciones psiquiátricas o psicológicas, como los que aún no presentaban ningún problema en cuanto a salud mental se refiere.

  

Durante la pandemia, en muchas personas se han presentado cuadros de estrés, ansiedad, miedo, tristeza, depresión, insomnio y soledad, aumentando de manera considerable el número de casos durante los días que llevamos de pandemia. Algunas personas han aumentado el consumo de alcohol o drogas para huir de esta realidad pandémica, pero su consumo es totalmente contraindicado para combatir la ansiedad y la depresión, ya que las empeora. Además, las personas con trastornos de consumo de sustancias, especialmente aquellas adictas al tabaco o a los opiáceos, probablemente tendrán peores resultados si contraen la COVID-19. Esto se debe a que estas adicciones pueden dañar la función pulmonar, debilitar el sistema inmunitario y provocar afecciones crónicas, como enfermedades cardíacas y pulmonares, lo que aumenta el riesgo de sufrir complicaciones graves de la COVID-19.

Aquellas personas que ya presentaban cuadros de salud mental que necesitaban de tratamiento, con la irrupción de la pandemia se ha producido descompensaciones de su enfermedad de base, probablemente relacionadas con las estrictas medidas de aislamiento social y el cambio radical en cuanto a su dinámica vital, que ya era por sí misma terapéutica para ellos, con la aparición de nuevo de problemas ya superados como ansiedad en todas sus presentaciones y grados de gravedad posibles (somatizaciones, crisis de pánico, fobias, etc..) hasta trastornos afectivos, trastornos psicóticos, adicciones, trastornos obsesivo-compulsivos (TOC), entre otros.

Desde Gomermedi te podemos indicar trucos fáciles para hacer más sano mentalmente y más llevadero esta época que nos ha tocado vivir. Hablamos de las medidas de autocuidado, esenciales para el cuidado de tu salud física y mental, y puede ayudarte a tomar control de tu vida. Cuando hablamos de autocuidado, hablamos de cuidar el cuerpo, con cosas muy básicas y sencillas: dormir ocho horas diarias para una mente despejada, hacer actividad física de manera regular para reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo, come de manera saludable, evitando la comida rápida, el azúcar y la cafeína, que generan problemas para dormir. Aleja de ti el tabaco, el alcohol y las drogas, pues debilitan tu sistema respiratorio e inmunológico, lo que dará vía libre al COVID. Limita el tiempo frente a las pantallas: televisor, tablets, ordenador y teléfono. Puede practicar con la respiración profunda, taichí, yoga, atención plena o meditación para regalarte un momento para ti y desconectar.

Los autocuidados también son válidos para tu mente, manteniendo tu rutina habitual a la hora de acostarte, con horarios regulares para preparar las comidas, bañarte, vestirte, trabajar o estudiar, y hacer ejercicio. Asimismo, dedica algún tiempo para hacer actividades que disfrutes. Esta previsibilidad puede hacerte sentir que tienes más control. Limita la exposición a los medios de comunicación. Las noticias constantes sobre la COVID-19 en todos los tipos de medios de comunicación pueden intensificar el miedo a la enfermedad. Limita el uso de redes sociales que puedan exponerte a rumores e información falsa. Asimismo, evita leer, escuchar o mirar otras noticias, pero infórmate frecuentemente sobre las recomendaciones nacionales y locales. Mantente ocupado con pasatiempos como leer un libro, escribir en un diario, hacer manualidades, jugar o cocinar una nueva receta. Identifica un nuevo proyecto u organiza ese armario como te prometiste hacer algún día.

Concéntrate en los pensamientos positivos. Elige enfocarte en las cosas positivas de tu vida, en lugar de hacerlo en lo mal que te sientes. Considera comenzar cada día con una lista de las cosas por las que estás agradecido. Mantén un sentido de esperanza, esfuérzate en aceptar los cambios cuando se presentan, y trata de considerar los problemas en perspectiva. Fija metas razonables todos los días y haz un esquema de los pasos que puedes seguir para lograrlas. Date crédito por cada paso que des en la dirección correcta, sin importar lo pequeño sea, y acepta que algunos días serán mejores que otros.

Haz algo para los demás. Encuentra un propósito al ayudar a las personas que te rodean. Ayudar a los demás es una excelente manera de ayudarnos a nosotros mismos. Por ejemplo, envía correos electrónicos o mensajes de texto, o llama para ver cómo están tus amigos, familiares, y vecinos, especialmente los que son adultos mayores. Si sabes de alguien que no puede salir, pregunta si necesita algo, como hacer compras o ir a buscar un medicamento con receta. Brinda apoyo a un familiar o amigo. Si un familiar o un amigo necesita hacer cuarentena en su casa o en el hospital debido a la COVID-19, piensa en maneras de permanecer en contacto. Por ejemplo, puedes hacerlo con dispositivos electrónicos o el teléfono, o enviarle una nota para alegrarle el día.