El COVID19 y la salud mental

La pandemia que venimos padeciendo desde hace ya dos años ha afectado a muchos aspectos de nuestra vida, también a la salud mental en diferente grado y en diferentes grupos de edad. Y no solo por el hecho del confinamiento o la ruptura de la normalidad habitual. Algunas personas que han sufrido la COVID19, después de tres meses de haber sido diagnosticadas con la infección, han padecido algún trastorno psiquiátrico que no habían sufrido antes, presentando síntomas tanto somáticos como psiquiátricos (fatiga, cansancio, dolor articular, parestesias, migraña, falta de energía, insomnio, tristeza, labilidad...) Y es que la pandemia ha cambiado la manera en que vivimos nuestra vida, pues genera incertidumbre, provoca rutinas diarias alteradas, presiones económicas, y aislamiento social. Tenemos la preocupación por enfermar, por cuánto tiempo durará la pandemia, por si nuestro trabajo se verá afectado, y qué nos deparará el futuro. El exceso de información, los rumores y la información errónea pueden hacer que nos sintamos sin control y que no tengamos claro qué hacer.

La crisis aún perdura con nuevas variantes y situaciones estresantes como las vacunas de refuerzo o el confinamiento de los más pequeños o su vacunación. Toda la sociedad, en mayor o en menor grado, ha estado sometida a una serie de hechos que han puesto a prueba su capacidad emocional, de contención y resiliencia. Cada cuál lo ha encarado de la forma que mejor ha sabido o que mejor ha podido, con efectos desiguales. Todos estos días de tensión han repercutido en la salud mental de todos, tanto en aquellas personas que ya acudían a especialistas por diferentes afecciones psiquiátricas o psicológicas, como los que aún no presentaban ningún problema en cuanto a salud mental se refiere.

  

Durante la pandemia, en muchas personas se han presentado cuadros de estrés, ansiedad, miedo, tristeza, depresión, insomnio y soledad, aumentando de manera considerable el número de casos durante los días que llevamos de pandemia. Algunas personas han aumentado el consumo de alcohol o drogas para huir de esta realidad pandémica, pero su consumo es totalmente contraindicado para combatir la ansiedad y la depresión, ya que las empeora. Además, las personas con trastornos de consumo de sustancias, especialmente aquellas adictas al tabaco o a los opiáceos, probablemente tendrán peores resultados si contraen la COVID-19. Esto se debe a que estas adicciones pueden dañar la función pulmonar, debilitar el sistema inmunitario y provocar afecciones crónicas, como enfermedades cardíacas y pulmonares, lo que aumenta el riesgo de sufrir complicaciones graves de la COVID-19.

Aquellas personas que ya presentaban cuadros de salud mental que necesitaban de tratamiento, con la irrupción de la pandemia se ha producido descompensaciones de su enfermedad de base, probablemente relacionadas con las estrictas medidas de aislamiento social y el cambio radical en cuanto a su dinámica vital, que ya era por sí misma terapéutica para ellos, con la aparición de nuevo de problemas ya superados como ansiedad en todas sus presentaciones y grados de gravedad posibles (somatizaciones, crisis de pánico, fobias, etc..) hasta trastornos afectivos, trastornos psicóticos, adicciones, trastornos obsesivo-compulsivos (TOC), entre otros.

Desde Gomermedi te podemos indicar trucos fáciles para hacer más sano mentalmente y más llevadero esta época que nos ha tocado vivir. Hablamos de las medidas de autocuidado, esenciales para el cuidado de tu salud física y mental, y puede ayudarte a tomar control de tu vida. Cuando hablamos de autocuidado, hablamos de cuidar el cuerpo, con cosas muy básicas y sencillas: dormir ocho horas diarias para una mente despejada, hacer actividad física de manera regular para reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo, come de manera saludable, evitando la comida rápida, el azúcar y la cafeína, que generan problemas para dormir. Aleja de ti el tabaco, el alcohol y las drogas, pues debilitan tu sistema respiratorio e inmunológico, lo que dará vía libre al COVID. Limita el tiempo frente a las pantallas: televisor, tablets, ordenador y teléfono. Puede practicar con la respiración profunda, taichí, yoga, atención plena o meditación para regalarte un momento para ti y desconectar.

Los autocuidados también son válidos para tu mente, manteniendo tu rutina habitual a la hora de acostarte, con horarios regulares para preparar las comidas, bañarte, vestirte, trabajar o estudiar, y hacer ejercicio. Asimismo, dedica algún tiempo para hacer actividades que disfrutes. Esta previsibilidad puede hacerte sentir que tienes más control. Limita la exposición a los medios de comunicación. Las noticias constantes sobre la COVID-19 en todos los tipos de medios de comunicación pueden intensificar el miedo a la enfermedad. Limita el uso de redes sociales que puedan exponerte a rumores e información falsa. Asimismo, evita leer, escuchar o mirar otras noticias, pero infórmate frecuentemente sobre las recomendaciones nacionales y locales. Mantente ocupado con pasatiempos como leer un libro, escribir en un diario, hacer manualidades, jugar o cocinar una nueva receta. Identifica un nuevo proyecto u organiza ese armario como te prometiste hacer algún día.

Concéntrate en los pensamientos positivos. Elige enfocarte en las cosas positivas de tu vida, en lugar de hacerlo en lo mal que te sientes. Considera comenzar cada día con una lista de las cosas por las que estás agradecido. Mantén un sentido de esperanza, esfuérzate en aceptar los cambios cuando se presentan, y trata de considerar los problemas en perspectiva. Fija metas razonables todos los días y haz un esquema de los pasos que puedes seguir para lograrlas. Date crédito por cada paso que des en la dirección correcta, sin importar lo pequeño sea, y acepta que algunos días serán mejores que otros.

Haz algo para los demás. Encuentra un propósito al ayudar a las personas que te rodean. Ayudar a los demás es una excelente manera de ayudarnos a nosotros mismos. Por ejemplo, envía correos electrónicos o mensajes de texto, o llama para ver cómo están tus amigos, familiares, y vecinos, especialmente los que son adultos mayores. Si sabes de alguien que no puede salir, pregunta si necesita algo, como hacer compras o ir a buscar un medicamento con receta. Brinda apoyo a un familiar o amigo. Si un familiar o un amigo necesita hacer cuarentena en su casa o en el hospital debido a la COVID-19, piensa en maneras de permanecer en contacto. Por ejemplo, puedes hacerlo con dispositivos electrónicos o el teléfono, o enviarle una nota para alegrarle el día.